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MARTIN SCHNAPP PHOTOGRAPHY

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Prólogo

En mi travesía por Colombia terminé en Medellín. El barrio San Javier — conocido simplemente como la Comuna 13 — fue en su momento uno de los lugares más peligrosos del país; hoy se lo considera un símbolo de transformación. Mientras recorría sus calles conocí a Yolanda Ramírez, una mujer que sobrevivió a sus años más oscuros. Lo que me contó fue como hallarse ante una verdad que jamás se imprime en las postales. Aquello que iba a ser solo una breve parada se convirtió en un encuentro con el pasado. De allí nació este relato sobre lo que aún permanece oculto.


NUESTRAS PAREDES SIGUEN GRITANDO

por Martin Schnapp, publicado el 30/04/2025

Casas de la Comuna 13
Medellín, Colombia - Cuando Yolanda Ramírez camina por su barrio, las miradas de la gente la sigue. Algunos admirados, otros agradecidos, otros cautelosos. Pero todos lo saben: esta mujer lleva consigo historias, dolorosamente grabadas en la memoria e inolvidables. Historias de disparos en la noche, de violencia y terror, de hermanos desaparecidos y de muros que deben contar sus historias porque la gente no pudo hacerlo durante mucho tiempo. Bienvenido a la Comuna 13, que alguna vez fue el barrio más peligroso de la ciudad más peligrosa del mundo, hoy es un imán para los turistas de arte callejero y un símbolo de resistencia, sanación y supervivencia después del terror.

La Comuna 13 se encuentra como un anfiteatro en las laderas de las montañas en el oeste de Medellín. Las casas coloridas se mantienen juntas unas de otras. Un laberinto de calles y callejones recorre el distrito. Parece idílico y pacífico. Pero los habitantes recuerdan: aquí todo estuvo marcado por la violencia y el terror, por la huida, el miedo y la muerte. Yolanda Ramírez creció aquí. Nació en 1988, en medio de un trauma colectivo.

Entre cartuchos y lemas

Los años 80 y 90.

Un nombre reina supremo: Pablo Escobar. El "Patrón" de la cocaína. Barón de la droga. Asesino en masa. Y para muchos: benefactores. “Nos dio una cancha de fútbol”, dice hoy Yolanda. "Y al mismo tiempo miedo, tan profundo que ya no lo notabas." Escobar utiliza la topografía de la Comuna 13 estratégicamente: de difícil acceso para las autoridades, atravesada por rutas de escape, fácil de controlar a través del dinero, el miedo y la violencia. El asesinato es algo común. El silencio es esencial para la supervivencia.

Pero con la muerte de Escobar en 1993, no hubo paz, sino un punto de inflexión. Ahora otros grupos están cubriendo el vacío de poder. Las FARC y el ELN, organizaciones guerrilleras armadas de izquierda que luchan contra el Estado colombiano, toman el control. Se aprovechan de la debilidad del gobierno, estableciendo un poder paralelo: con retenes, niños soldado y chantaje.

"Decían que estaban con el pueblo. Llegaban de noche. Siempre de noche. Y se llevaban a quien querían. Algunos volvían con armas. Otros nunca."

El hermano mayor de Yolanda también fue reclutado por ellos, supuestamente de forma voluntaria. Pero en la Comuna 13, nada es verdaderamente voluntario. Se produce una nueva escalada: grupos paramilitares de derecha, a menudo financiados de forma encubierta por las élites económicas y con el apoyo de los círculos estatales, intervienen para expulsar a las guerrillas. Pero la población también los mira con desconfianza. Cualquiera puede convertirse en un objetivo. El terrorismo tiene ahora dos caras y es omnipresente. Teníamos miedo de todos. De la policía, de la guerrilla, de los paramilitares. Nadie vino a protegernos. Solo a controlarnos.

El infierno viste uniforme de camuflaje

16. Octubre de 2002.

Yolanda tiene 14 años cuando comienza la Operación Orión. El gobierno del presidente Álvaro Uribe ordena el asalto a la Comuna 13. El objetivo: expulsar a la guerrilla. Realidad: un campo de batalla urbano.

Grafiti "Operatión Orion" de Chota 13
"Oímos helicópteros. Luego explosiones. Nos quedamos tres días tumbados bajo la cama. Le cubrí los oídos a mi hermana, pero no sirvió de nada. Había disparos por todas partes."

Más de 1000 soldados marchan. Comandos especiales. Francotiradores en las colinas. Los helicópteros vuelan sobre los tejados. Las casas son asaltadas. Personas secuestradas. La acción duró varios días. Número oficial de personas desaparecidas: desconocido. Extraoficialmente, organizaciones de derechos humanos aseguran que hay más de 300. El gobierno lo califica de victoria. Los residentes lo califican de masacre. Para Yolanda, es un nuevo mínimo de impotencia.

Muchos hoy sospechan que fueron enterrados en fosas comunes bajo la montaña de basura de La Escombrera. Mi hermano también. No sé. Llevo 23 años esperando.

¿Quiénes combatieron en la Comuna 13?

  • Pablo Escobar / Cártel de Medellín (década de 1980 a 1993): Control del narcotráfico, "proyectos sociales" para asegurar la lealtad
  • FARC y ELN (desde mediados de la década de 1990): Movimientos guerrilleros de izquierda, contra el Estado y la capital
  • Paramilitares (desde 2000): Milicias de derecha, apoyadas por las élites locales, oficialmente contra la guerrilla, pero también contra la población civil
  • Ejército del Estado (2002): Bajo el gobierno de Uribe, utilizaron toda la fuerza para "reconquistar" los barrios

El color después del incendio

Después de la sangre vino el silencio. Yolanda comienza a pintar. Primero pequeñas imágenes, luego rostros, retratos de los desaparecidos. Por dolor. Por despecho. Y luego: por convicción. Se une al colectivo de hip-hop Casa Kolacho. Un grupo de jóvenes que luchan contra el olvido con sprays, rimas y ritmos. No hay héroes, sólo supervivientes que han recuperado su voz. "Nuestro arte no es decoración. Es nuestra historia." El grafiti se convierte en un archivo público. Cada imagen es un acto de recuerdo. “No tenemos ningún monumento”, dice Yolanda. "Así que lo construiremos nosotros mismos".

La ciudad reconoce el potencial del distrito. Y entonces sucede algo único en el mundo.

Escena artística de la Comuna 13, Medellín

Numerosos artistas están activos en la Comuna 13. Solo el colectivo de artistas Casa Kolacho, fundado por 16 jóvenes después de la muerte de Héctor Pacheco (“Kolacho”), es responsable de aproximadamente el 90% de los murales del distrito.
  • Artistas famosos: Chota13, YesGraff, Yorch.Art, PerroGraff, JOMAG, NUMAK, PLAGA, SETA, ENTES, FATEONE96, Cesar Figueroa, DamianM Figueroa
  • Colectivos de artistas: Casa Kolacho, Colectivo C15, Fuerza y Graffiti
  • Formas de arte: grafiti, hip-hop, breakdance, poesía, música, performance
  • Número de murales: Más de 100 murales adornan la Comuna 13, cada uno contando una historia única de resiliencia y espíritu comunitario.
  • Turismo: La Comuna 13 es ahora uno de los atractivos turísticos más visitados de Medellín, con hasta 6.000 visitantes los fines de semana.
  • Desafíos: A pesar del desarrollo positivo, existen tensiones en cuanto a la interpretación de las obras de arte, especialmente cuando contienen mensajes políticos. Un ejemplo es la eliminación por parte de la administración de la ciudad de un grafiti que contenía una declaración política, lo que dio lugar a debates sobre la libertad de expresión y la cultura del recuerdo.
  • Perspectivas a futuro: La escena artística en la Comuna 13 continúa creciendo y juega un papel central en el desarrollo social y cultural del distrito.

La escalera mecánica hacia el futuro

Las escaleras eléctricas con techo de cristal
2011.

En medio de la Comuna 13, se está construyendo algo que parece un objeto alienígena futurista: escaleras mecánicas independientes, de seis pisos, que atraviesan toda la favela. La idea parece absurda, pero lo cambia todo. De repente, la comuna ya no está aislada, sino conectada.

"Por fin pudimos bajar a la ciudad sin subir. Por fin nos vieron."

Las escaleras mecánicas atraen a los turistas. Y con ellos llegaron la luz, las cámaras y una nueva perspectiva.

Las escaleras mecánicas de la Comuna 13 no son sólo una herramienta técnica: son un símbolo de cambio, acceso y dignidad.
  • Apertura: 2011
  • Longitud y Estructura: 384 metros, divididos en 6 secciones
  • Desnivel: Unos 28 pisos – antes unos 350 escalones empinados
  • Costo: Aproximadamente 6.700 millones de pesos colombianos (aproximadamente 2,5 millones de dólares estadounidenses al momento de la construcción)
  • Importancia para los residentes: Acorta la subida diaria hasta en 30 minutos y mejora enormemente la conectividad.
  • Simbolismo: Signo de reconocimiento estatal, esperanza y reconexión con el resto de la ciudad
  • Impacto turístico: Atracción principal para los visitantes: acceso al arte callejero, la danza y la cultura


Yolanda comienza a dar tours. Habla de Escobar, Orión, su hermano. Y del arte que quedó cuando no quedaba nada más. "La Comuna 13 no se salvó. La Comuna 13 se salvó sola". Ella dice. Entonces ella se detiene.
Junto a ella hay un mural: el retrato de una mujer joven, mirando hacia adelante, decidida, esperanzada, confiada. Pareciera como si quisiera decir que algo mejor está por venir. Yolanda mira inmóvil el mural. Por un momento es como si se estuviera mirando a sí misma. "Querían silenciarnos", dice más tarde. Pero nuestros muros aún gritan. Por aquellos que ya nadie puede oír.

Y mientras los turistas se dan la vuelta, toman fotos y recopilan recuerdos, Yolanda Ramírez se detiene un momento. Solo. Y alerta. Porque ella sabe: El dolor permanece. Pero también lo es la memoria.



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